En muchas ocasiones se ha defendido que existen maneras de generar energía permanente, como la que se produce en los relojes permanentes. Y es precisamente un relojero, el suizo Ulysse Nardin, quien asegura haber creado el primer teléfono móvil mecánico, es decir, que no necesita recarga para funcionar, con la ayuda de la firma SCI Innovations. Este teléfono utiliza la energía cinética para su funcionamiento, aunque es cierto que cuenta con un batería de energía adicional en caso de ser necesario.
La empresa Kyocera también pretende comercializar teléfonos mecánicos en el futuro, que sólo funcionarían mediante la energía acumulada por el movimiento diario del usuario del aparato. La empresa japonesa, como siempre a la última en tecnología, hizo un prototipo de teléfono flexible fabricado con diminutos generadores eléctricos que captan y transforman cualquier pequeño movimiento o vibración en energía. La responsable de este novedosísimo dispositivo móvil, Susan McKinney, ha creado un aparato flexible que se pliega para aprovechar la pantalla de última generación que lleva instalada con las aplicaciones que requiera. La alimentación del teléfono se produce cuando se interactúa con él, no únicamente con las vibraciones y movimientos, de modo que lejos de agotar su energía con el uso habitual, ésta aumentaría con un uso más intensivo.
Tanto el dispositivo suizo de Ulysse Nardin como el de Susan McKineey son, de momento, simples objetos prototípicos, pero dan respuesta al deseo de creación de aparatos electrónicos e informáticos capaces de tener actividad sin la necesidad de estar conectados a una alimentación eléctrica convencional, algo que sin duda agradecería el medio ambiente.








